Biografía Acuática Lilia Alfonso
Desde que tenia seis meses mi papa y mi mama me metían a la pileta que tenemos, desde que recuerdo me encanta el agua y la pileta. Me acuerdo que más omenos con tres años mi mama empezó a enseñarme a flotar, al comienzo me acuerdo que no me gustaba, me ponía nerviosa, ya que me colocaba de decúbito ventral sobre los brazos de mi mama, ella me hacia tomar aire y me soltaba. Después de unas cuantas repeticiones comenzaron a flotar de decúbito ventral. Lugo sola empece a experimentar otras maneras de flotar que mi mama me mostraba como el corchito, y también me tomaba del caño de la pileta y me ponía a patalear. El proceso más notorio que tuve durante ese tiempo fue el de adaptación, ya que en el aspecto psicológico yo tenia miedo a que mi mama me soltara, ya que pensaba que me iba a hundir, al ejercitarlo comencé a perder le miedo e incluso experimentar otras formas de flotar como el corchito. En el aspecto motor, al perder el temor solo me puse a patalear, e intentar nadar por debajo del agua. En el aspecto fisiológico es notorio el tema de la mecánica respiratoria ya que siendo tan chica había realizado el proceso de asimilación y acomodación, ya que aprendí que se debía aspirar por boca y exhalar por boca y nariz debajo del agua.
Una de las experiencias más feas en el agua la tuve en Miramar, estabamos con mi hermano menor en la playa, yo tenia 13 años y él 9 años, jugábamos a pasar por debajo de las olas cuando de repente nos encontramos con que no hacíamos pie, mi hermano se puso nervioso, recuerdo que yo no lo estaba, y le decía que pataleara fuerte y nos ayudáramos con los brazos. Después de un rato lo tome por la cintura y nos colocamos de decúbito ventral y comenzamos los dos a patalear fuerte cada uno con un brazo, el brazo libre.
No podíamos avanzar ya que nos habíamos metido en una canaleta, que es una corriente que pasa por debajo del mar, nos rescataron guarda vidas y ellos nos explicaron que nadie se metía mucho en ese sector, debido a que la gente de Miramar ya conocía la canaleta, pero nosotros era el primer año que íbamos a Miramar por este motivo no conocíamos el lugar.
Esta anécdota lo puedo relacionar con el principio de acción y reacción, que consiste en empujar el agua directamente en un sentido para lograr un desplazamiento n el sentido opuesto. Ya que los dos tratábamos de salir de ese lugar, y al no colocar las manos de forma correcta y realizar un movimiento efectivo (acción) sobre el agua no podíamos avanzar, quedando en el mismo lugar, también influía la corriente de agua que nos arrastraba hacia la profundidad del mar.
A pesar de esta mala experiencia, no le temo al agua, pero si le tengo mas respeto al mar.-